
Más que un viaje para conocer lugares, ha sido un viaje para comprender la vida. Y con paciencia y disposición descubrí que la manera de conseguirlo era penetrando en otras vidas. Dedicar un tiempo a observar sus miradas hasta entender que el significado de la existencia es un imposible: no hay uno, son todos. Cada ser lo crea y lo recrea ineludiblemente, la mayoría de las veces de una manera inconsciente. El límite hasta donde puede llegar este significado depende de la voluntad y de la imaginación. Estos retratos son una muestra de algunas miradas que pude poseer. Miradas de gente que sin saberlo me enseñaron a poner los pies en la tierra y la visión en el cielo.
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